Ceapa

Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado

CEAPA rechaza la campaña que los importadores de Panga y el Gobierno de Vietnam ponen en marcha porque solo buscan que volvamos a consumir un producto que debe ser prohibido.


26 de Mayo de 2017

CEAPA rechaza la campaña que los importadores de Panga y el Gobierno de Vietnam ponen en marcha porque solo buscan que volvamos a consumir un producto que debe ser prohibido.

CEAPA recibió información sobre la rueda de prensa que ayer convocaron los importadores de Panga y el Gobierno de Vietnam, en la que se incluía información convenientemente preparada para que el sesgo de la misma pueda llegar a convencer de las bondades de un pescado que está cosechando un rechazo mundial.

Es obvio que no se puede esperar que, quienes hacen negocio con la alimentación vendiendo este producto, vayan a reconocer que venden algo que debe dejar de ser comercializado, ya que no se puede pensar que alguien aceptará sin más que su medio de sostenimiento económico desaparezca. Tampoco sorprende que el Gobierno de un país cuyo PIB nacional depende en gran medida de la venta de estos productos, se ponga del lado de los productores para evitar la caída de dicho PIB y, con ello, se arriesgue su generación de riqueza.

Por eso, CEAPA no se extraña de la celebración de la rueda de prensa que todos ellos llevaron a cabo ayer por la tarde. Pero que tengan intereses económicos en juego, no puede hacer que CEAPA mire para otro lado cuando esos intereses económicos juegan con la salud de nuestros hijos e hijas.

En la información dada por los convocantes, por ejemplo, se puede comprobar que afirman que:

  • El Panga contiene restos de conservantes, antibióticos, pesticidas, herbicidas y policlorobifenilos (PCB) o bifenilos policlorados. Puede leerse en el artículo al que remiten cuando hablan de estudios que respaldan el Panga, en el que tratan de decirnos que estemos tranquilos porque no es mucha cantidad. Quizás a ellos les puede parecer bien que la salud de nuestros hijos e hijas es cuestión de porcentajes, a nosotros no. Y recordemos que un artículo no es un estudio, del cual no se ofrece dato alguno sobre su contenido ni rigurosidad.
  • Se dice expresamente que “Cuando se habla del río Mekong se tiende a definir como un río altamente contaminado, pero está relativamente limpio si se compara con sus pares europeos”. Solo con leer su propia afirmación de “relativamente limpio” es más que suficiente para recordar las imágenes que hemos podido ver, gracias al documental que aprovechan para cuestionar porque demostró la situación real. Además, no sirve el argumento porque en nuestro país no consumimos pescados criados en ríos “relativamente limpios”.
  • También se dice que “Sin embargo, el producto que aparece en dicho documental pertenece al cultivo de pescado que se consume a nivel local, más no es para la exportación”. La afirmación anterior es demoledora. Tratan de convencernos de que el pescado que no está apto para el consumo en Europa, sí que se consume en su país. Una de dos, o ello no es cierto y solo es una afirmación que trata de enmascarar la realidad, o están reconociendo que su población consume pescado en mal estado, pero que, como son sus conciudadanos, da igual. Increíble e inaceptable.
  • Sobre la afirmación de que el Panga “tiene un sabor neutro similar a las buenas aves de corral”. Intentan transformar en positivo el hecho de que no sabe a nada, ocultando además que tiene un contenido casi inexistente de omega3 y cantidades ridículas de nutrientes comparados con los pescados que tradicionalmente se han consumido en nuestro país, los cuales sí tienen sabor, al igual que nuestras aves de corral. Como se suele decir “si no sabe, es que no tiene sustancia”.

La información que da forma a la campaña no solo es imposible que nos tranquilice sino que demuestra que llevamos razón. Por ello, seguimos rechazando la comercialización del Panga y continuamos exigiendo su prohibición completa para que no pueda ser usado en los comedores escolares, así como recomendamos a las familias que lo retiren de su cesta de la compra. Reiteramos dicha exigencia, de la misma forma que hicimos en el mes de febrero, cuando el consumo descendió hasta un 67%, según sus propias cifras, alcanzando un acumulado del 43% en el primer trimestre. Es obvio que la desconfianza fundada existe.

Madrid, 26 de mayo de 2017