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Preguntas y respuestas sobre las pruebas externas

¿Qué son las pruebas externas?

Son pruebas realizadas por empresas externas al sistema educativo que supuestamente miden las competencias básicas y los logros alcanzados en diferentes etapas de la enseñanza obligatoria. En concreto, en 3º y 6º de Primaria y 4º de la ESO. Son obligatorias para todo el alumnado.

¿Está el movimiento de familias en contra de estas pruebas?

No por el hecho de que sean externas. Las quejas se refieren a deficiencias en su configuración, efectos nocivos de la aplicación que se ha hecho de las pruebas y el uso posterior que se ha dado a sus resultados.

¿Cuáles son esas deficiencias?

Las pruebas son estandarizadas y se aplican a todo el alumnado por igual. Por otro lado, la Ley obliga a que se ajusten a la situación de cada menor y al contexto del centro. Ambas cosas son imposibles a la vez, por lo que se incumple la Ley.

El momento temporal también presenta problemas. Al realizarse en los meses de abril y mayo, sin el curso terminado, es imposible que se hayan impartido todos los contenidos del currículo, ni que las competencias se hayan podido terminado de adquirir al nivel esperado del curso en el que se encuentre el alumnado. O se obliga al profesorado a dar contenidos a toda prisa o adaptarse a esa prueba específicamente sabiendo que y dejar determinadas competencias no se habrán terminado de adquirir.

Finalmente, las Comunidades Autónomas no están siendo nada transparentes en los procesos de selección de las empresas que generan las pruebas y la corrección de las mismas. La comunidad educativa no sabe quién las realiza, con qué objetivo oculto se diseñan, ni cómo se corrigen. Las familias consideramos que estas pruebas no pueden diseñarse por parte de empresas ajenas al proceso educativo.

¿Cuál ha sido el “mal uso” que se ha dado a los resultados?

Las pruebas se han utilizado para comparar centros como si fuese un ranking. Lo correcto sería valorar a los centros por el valor añadido de sus procesos educativos, tomando en cuenta realmente su contexto socioeconómico, antes que por una nota fija estandarizada. No hay que confundir la excelencia con una nota numérica alta. El rendimiento según el contexto socioeconómico del que parten los alumnos puede hacer, en determinados centros y zonas, que conseguir que todos acaben la enseñanza obligatoria sea un éxito, mientras que en otros conseguir unos resultados satisfactorios pero discretos puede ser un fracaso.

Por otra parte esos tampoco serían fiables porque hay marcadas diferencias incluso dentro de los propios centros según cada promoción, por miles de circunstancias. Un centro puede subir o bajar de puntuación sin haber cambiado ningún proceso.

¿Pueden negarse las familias que sus hijas o hijas realicen las pruebas?

Las familias no tienen posibilidad de “objetar”. Son obligatorias para todo el alumnado presente en clase. No existe la posibilidad de rechazarlo, pero dado que las fechas se publican en los Boletines Oficiales, existe la posibilidad de que el o la menor no acuda a clase ese día. Las AMPA pueden facilitar justificantes de ausencia por decisión familiar libremente tomada.

¿Estas pruebas funcionan como reválidas para la promoción de curso?

No, ahora. La LOMCE consideraba estas pruebas externas como reválidas para promocionar de curso, pero no se llegó a aplicar por la lucha de la Comunidad Educativa. Permanece en el texto de la Ley, aunque se paralizó y modificó, y pero mientras la LOMCE continúe en vigor es una medida que solo necesitaría un ejecutivo a favor de volver a ponerla en marcha.

¿Qué alternativas propone la Comunidad Educativa si no rechaza las pruebas en sí, sino la forma en que se aplican?

Por ejemplo, cambiar las pruebas de ubicación temporal y que se realicen a comienzos del curso, en el primer trimestre y con relación al curso terminado anteriormente La Administración alega que no se mediría con la misma eficacia porque el verano haría que los alumnos perdieran conocimientos. Pero entonces, ¿se está evaluando una competencia, que una vez se adquiere no se pierde, o contenido memorizado que se olvida con facilidad?

Las familias proponemos que se trate de pruebas externas al aula, pero internas al centro. Es decir, que se generen, apliquen y corrijan con la participación de todos los sectores de la Comunidad Educativa, y se consensúen antes las medidas que se tomarán en función de los resultados. Ese consenso garantizaría que no generasen tanto rechazo como en la actualidad.

También se pide potenciar las evaluaciones de tipo formativo y no meramente sumativo. Que se trabaje no para acumular notas fijas sino para localizar dónde están los fallos del sistema y mejorar.

¿Hay algún proyecto de que se apliquen estas medidas en estos momentos?

Aunque está sobre la mesa desde la pasada legislatura una reforma que derogaría los aspectos más nocivos de la LOMCE y que debe ser aprobada de forma inmediata, se necesita también una Ley del Sistema Educativo nueva, que nazca de un gran pacto de Estado y esté adaptada a las necesidades del Siglo XXI.